;

El arte de ser perfectos

Nos vienen a la mente dos ejemplos clarísimos de esto, películas que quizá hayas visto, y si no, te recomendamos que corras a verlas.

La primera es Black swan (2010) del director Darren Aronofsky. El mundo de la danza nunca había sido retratado de una manera tan cruda y aterradora hasta el estreno de esta cinta. La visión de Aronofsky nos permite adentrarnos en la mente y la desesperación de su protagonista Nina (Natalie Portman), por realizar un trabajo impecable como la bailarina principal de El lago de los cisnes.

La presión por hacer una correcta interpretación, por lucir la técnica, por cumplir con las expectativas y no ser reemplazada, es contagiada al espectador, quien en cierta forma casi enloquece junto a la bailarina, en su afán por ser perfecta.

Los bailarines tienen una presión muy grande sobre ellos por mantener un “peso ideal” y por saber que su vida como ejecutante tiene vigencia. Obviamente no te decimos esto para que te espantes ni te decepciones de la danza. Tampoco estamos asegurando que, si decides dedicarte a la danza, puedas terminar como Nina. Finalmente, es ficción y en toda película se suele exagerar la realidad.

El otro ejemplo que queremos traer hoy es Whiplash (2014) de Damien Chazelle, el mismo que después dirigió La la land (2016). En este filme, podemos ver la historia de Andrew (Miles Teller) y sus sueños de convertirse en un gran músico. Pero estos sueños se vuelven prácticamente pesadillas cuando toma clase con el despiadado Fletcher (J. K. Simmons), quien se trata de un maestro obsesionado con el jazz y el tempo, pero principalmente, con la perfección.

De esos profesores que son capaces de quebrar a cualquiera, con tal de lograr un mérito; que confunden ser respetados con ser temidos. Gracias a su actuación en esta película, Simmons ganó el Óscar, igual que Portman por Black swan. Sería interesante saber si para lograr estos maravillosos trabajos, los actores aplicaron un poco de la presión que viven sus personajes.

Al final, lo que queremos decirte es que sí, la técnica y la excelencia son importantes, pero no lo son todo. En el arte, al igual que en cualquier actividad, lo esencial es que sientas, que disfrutes y ames lo que haces.

En Sunland, preparatoria artística, te entrenamos para que realices tus sueños, siendo un artista integral: Técnica y emocionalmente.  ¡Infórmate aquí!