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El teatro como herramienta pedagógica

Arthur Miller decía: “El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma”, la verdad es que no podríamos estar más de acuerdo. Gracias al teatro, el espectador es llevado a una ficción que lo confronta, lo hace sentirse identificado y, en ocasiones, lo ayuda a resolver conflictos, o a estar agradecido de no estar en el mismo papel de los que sufren y se lamentan en el escenario. El arte dramático también puede ser un escape de su realidad, olvidándose de sus problemas, una vez que los actores y el ambiente creado por directores, escenógrafos, iluminadores, vestuaristas, etc., lo hayan adentrado en una atmósfera que se siente ajena. A todo esto, Aristóteles en su Poética, le llamó “catarsis”, esa purificación de los afectos que produce la tragedia.

 

  • Konstantin Stanislavski, el ruso “padre del histrionismo”, por ser el primero que instituyó una técnica actoral, recomendaba el uso de la memoria emotiva. El actor, para poder abordar las emociones de su personaje, usó sus propios afectos a través de sus recuerdos y así, la actuación tiene verdad. Hay quienes dicen que, en su lecho de muerte, Stanislavski invalidó su propio método, pues descubrió algunas fallas en su psicolología. La realidad es que el compatriota de Chéjov no estaba del todo en un error: el actor se vale de sus emociones tanto como el personaje lo requiera, independientemente de haber usado su imaginación o su historia de vida. Es por eso, que el teatro representa una oportunidad para aquél que lo practica, para reconocer y etiquetar emociones, lo cual es el primer paso para enfrentarlas.

 

  • La teoría de la inteligencia emocional dicen que desarrollar dicha capacidad no significa reprimir las emociones, sino vivirlas y tomar decisiones que nos permitan actuar de acuerdo a ellas, sin tener consecuencias negativas para nosotros y nuestro entorno. Si el actor vive las emociones de su personaje (viviéndolas él necesariamente), aprende a entender “en carne propia” hasta dónde es capaz de llegar si se deja llevar por los deseos, es decir, experimenta una autoempatía.

 

Hablando de la empatía, otra de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, que se desarrolla gracias al teatro, sería la interpersonal. En un mundo acostumbrado a los mensajes de texto y las indirectas a través de redes sociales, es muy enriquecedor y todo un reto, hablar con alguien de frente y tener conversaciones profundas, aunque las palabras hayan sido escritas por alguien que probablemente nunca conozcamos.

 

  • Otro factor importante es que el teatro exige mucha disciplina. Si el lector piensa que hacer este arte es lo más divertido que existe, no se equivoca. Pero también es importante saber que, para que una función sea exitosa, es necesario tener un amplio sentido de responsabilidad. Es vital que los actores lleguen a tiempo a los ensayos, que respeten a sus compañeros y la autoridad de los directores, que memoricen sus diálogos (pasos y armonías en el caso de un musical), que tengan claro cuándo entrar a escena y cuándo ya no son requeridos, que guarden silencio mientras transcurre la obra, que tomen su utilería y vestuario, y que lo devuelvan a su lugar; entre muchas otras responsabilidades.

 

  • La convivencia es indispensable entre el equipo encargado para realizar una obra de teatro todos. Aunque es poco probable que los actores de una puesta escénica terminen siendo mejores amigos, el hecho de verse en cada ensayo y compartir un mismo objetivo (presentar una buena obra), los une. Cualquiera que nunca haya formado parte de una compañía teatral, podría encontrar cursi a quien asegure que se trata más bien de una verdadera familia, pero nada está más cerca de la realidad. Y en muchos casos, se trata de una familia elegida. Puede que no se hayan seleccionado los “hermanos”, pero pertenecer un grupo artístico, sí ha sido una opción.

 

Por éstas y muchas otras razones, el teatro es una extraordinaria herramienta pedagógica que utilizamos en ESN SUNLANDpreparatoria artística,  pues no sólo ayuda a desarrollar tus competencias educativas, sino también las profesionales y personales. Incrementa tu autoestima y seguridad, favorece tus habilidades sociales, impulsa tu creatividad, contribuye a tu memoria y, claramente, fomenta las artes escénicas. Acércate a nosotros y conoce hoy mismo todo lo que tenemos para ofrecerte.